Nuestra Historia

Corrían los primeros días del siglo XX, pocas empresas familiares como la del café, cacao y ron, podían considerarse “industrias”. El sueño de muchos jóvenes margariteños que, como Rodolfo, crecieron a las orillas del Caribe y vieron en este producto una moneda de cambio en las costas cercanas de Trinidad.

Siendo aún un adolescente, Rodolfo se lanzó al mar, con una embarcación pequeña que buscaba las costas de Carúpano, puerto principal de Venezuela en aquel entonces. Metió en su maleta unos zapatos, su pasión y un cabezal de “cachicamo”, un alambique de cobre, usual para la época.

En aquella época hacer alcohol era una labor que requería habilidades que pocos tenían, pero Calazan tenía talento y lo demostró tras su llegada al pueblo de Nueva Colombia, muy cerca de Carúpano, donde se dedicó a destilar alcohol.

Parte de su fama se debe a las historias de su vida, los numerosos amores y que solo habían tres alambiques, Calazan era dueño de uno de ellos.

Hacia 1930 junto a su primera mujer compró la que se convertiría en la primera gran hacienda cañicultura del país, que sería conocida como la cuna del ron venezolano.

Calazan trasformó un pedazo de tierra embargado por el Estado, en un legado. Con un manantial de agua y alambiques en el que florecieron las cañas y corrieron sus primeros 9 hijos. Destilaba alcohol de 80°, en alambiques no continuos, muy buenos para la época. Embotellaba aguardiente y ron con el que en aquel entonces era el trapiche más importante del país.



Con su habilidad para conquistar corazones se hizo conocido. Aprendió y cultivó el arte de la tonelería, el añejamiento y la guarda, que le otorgó un sello único de calidad a su ron.

Muchas son las historias de Calazan, hasta dicen que dos de sus hijos nacieron después de su muerte. A los 72 años, montado a caballo en su hacienda La Esperanza, les dijo a sus capataces: “me llevo mi escopeta, si el corazón me falla voy a dar dos tiros al aire para que me vengan a buscar” y así hizo, una tarde de 1972.

De esta leyenda nace en 2015, Alcoholes y Añejos Monagas C.A., fábrica que inició procesos administrativos para producir Ron Calazan, entre otros alcoholes. En 2016 inició formalmente con sus procesos operativos (recepción del alcohol, ajustes de grado alcohólico, llenado de barricas y más), es decir, abrió operaciones legalmente y como empresa organizada.